—¡No vas a creer lo que me pasó mujer! —dijo el ciego cuando llegó a su casa —Mientras pedía en la calle, un hombre se me acercó y me propuso un juego. Colocó tres saquitos frente a mí y me dijo que, si elegía el de color azul, me daría un premio. Dudé en participar, pensaba que era una broma a expensas mías, pero, aunque no habría forma de saber si me engañaba, tenía una opción de tres de ganar si todo era verdad, así que acepté, confiando en mi suerte. Luego tomé este —le mostró el que llevaba en la mano —¡y el hombre me dijo que había elegido el correcto! Después me regaló el saquito, que como puedes ver esta lleno de monedas, y se marchó ¿Qué suerte la mía verdad?
—Pero el saquito es rojo —respondió su esposa extrañada —Además, hay un papel entre las monedas.
—Pues léelo —respondió el ciego intrigado.
La mujer permaneció en silencio, luego con voz temblorosa exclamó:
—Dice: «Si hubieras tomado el azul, demostraría que mentías con tu ceguera. No me gustan los mentirosos. Atentamente, el destajador de farsantes…»

Historia escrita en esta realidad por Gelje.
Historia descubierta en «Existencia» por Calabaztros, el último acólito.

Historia inspirada en el arte de Newell Convers Wyeth

Eco de la historia







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