Antes de que la bruja pudiera darse cuenta, los sabuesos detectaron el olor de un intruso entrando en el territorio de su ama. De inmediato fueron tras él. Al encontrarlo, las bestias mostraron sus colmillos y ladraron con furia, buscando ahuyentar al extraño, pero este, ante la terrible visión de los tres sabuesos, no pudo moverse. Cuando la bruja apareció, observó aterrada como sus mascotas ya se habían lanzado sobre el hombre y lo atacaban sin piedad, buscando acabar con la vida de este. De inmediato la bruja los detuvo con un hechizo. Luego se acercó al intruso, que desfallecía víctima de las dentelladas de los canes. Al verlo así, la bruja inició un hechizo para salvar la vida del hombre. Los sabuesos miraron la escena con pesar. Habían fallado con lo que se proponían. Cuando su ama terminó con el encantamiento, un nuevo sabueso se unió a la manada.

Historia escrita en esta realidad por Gelje.
Historia descubierta en «Existencia» por Calabaztros, el último acólito.

Historia inspirada en el arte de Eugene Grasset

Eco de la historia







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