«Gracias doctor. El medicamento me ayudó mucho. Finalmente pude entenderlo. La maldad que llevo dentro no está en mi mente, sino en mi interior. Habitan en nuestra carne, bajo nuestra piel. Se esconden en el dolor para evitar que los descubramos. Se hacen pasar por la voz que escuchamos en nuestra mente,, pero todo es una mentira. Rompa las barreras del dolor y descubra la verdad doctor…”
La doctora Cronen detiene el audio. La voz de C. Barker, su paciente, se apaga. El expediente sobre el escritorio muestra una foto de este con el rostro mutilado. La doctora cierra todo. Intenta no culparse, pero no puede, sabe que su diagnostico llevó al trágico desenlace de Barker. Las palabras de este rebotan en su mente. Para distraerse se da un baño. Mientras observa su reflejo en el espejo, siente un impulso. Acerca un dedo a su ojo. Siente el miedo y la necesidad de cerrarlo. No lo hace. Lo mete con fuerza. El dolor inunda sus sinapsis. Retira de inmediato la mano. A pesar del sufrimiento, mira al espejo. Por un instante cree ver algo moverse debajo del parpado. Un pensamiento fugaz llega a su mente: «no es nada».

Historia escrita en esta realidad por Gelje.
Historia descubierta en «Existencia» por Calabaztros, el último acólito.

Historia inspirada en el arte de Gravemud

Eco de la historia







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