—Entonces ¿el cementerio le pertenece a su familia? —preguntó el historiador tras beber una taza de té.
—Se podría decir que sí, lo construyó mi familia hace más de un siglo —replicó el viejo caballero inglés —Aunque yo diría que es más del pueblo que nuestro.
—Sí, comprendo. Señor Ferguson ¿Cree que podríamos ir hoy a conocerlo?
—Por supuesto mi amigo, partiremos apenas termine la hora del té.
Para el final de la tarde ya estaban en la vieja necrópolis. El académico recorrió el lugar, tomando apuntes y sacando fotos, mientras el inglés permanecía en la entrada. Tras un rato el hombre se sintió cansado y regresó con el anciano.
—Me parece que ha caminado mucho mi amigo.
—Sí, pero no se preocupe, ya se me pasará —respondió el otro algo agitado. Tomó un respiró y continuó —Es curioso señor Ferguson, pero a pesar de que vi muchas tumbas, no vi ninguna con el apellido de su familia.
—¡Oh no mi amigo! Este no es un cementerio familiar.
—Pero usted dijo que… —una sensación de pesadez le impidió terminar la frase.
—Este lugar fue fundado por mis ancestros, sí, pero no para enterrar a sus parientes, sino para otra función. Por cierto ¿le gustó el té mi amigo? —mientras el anciano decía esto, el historiador cayó al piso.
—Como decía, este no es un cementerio familiar, sino la sala de exhibición para la colección de la familia Ferguson —dijo el inglés con orgullo. Luego miró a su agónico acompañante —Y hace mucho que no agregaba un elemento nuevo…

Historia escrita en esta realidad por Gelje.
Historia descubierta en «Existencia» por Calabaztros, el último acólito.
¿Un cementerio? Nunca he entendido su utilidad. Para mi maestro la muerte no existe. Él nunca muere, él solo espera dormido…
Y yo lo voy a despertar de su letargo…
Calabaztros, el último acólito

Historia inspirada en el arte de Karen Besant

Eco de la historia







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