Como una bestia furtiva, la sombra ingresa en los aposentos de las doncellas, alcanzando el lecho de la joven. «Por favor llévame, soy tuya» exclama una voz femenina. El tono y el timbre son los que la sombra espera, pero algo es diferente. «¿Dónde está?» exclama el ser. «Ella no te ama como yo, llévame contigo por favor» suplica la delicada voz. «No» replica la sombra. «¡Entonces vete con ella!» exclama la voz con ira. Una vela rompe el manto de la oscuridad. Dos damiselas yacen frente al vampiro, una viva y una muerta. El ser observa impotente el cadáver de aquella a la que amó, mientras la otra doncella grita alertando a todos los guardias del castillo. Con el corazón pesaroso, la criatura toma el cuerpo de su amante y se escabulle por la ventana, sin embargo, una flecha frustra su escape, haciéndolo caer a los pies del castillo. Rodeado y lastimado, el vampiro decide proteger el cadáver de su amada ante el tempestuoso ataque que caía sobre ellos. Mientras la ira y el dolor inundan su cuerpo, el desdichado ser observa a la artífice de su desgracia, quién desde el balcón gritaba: «¡¡Maten a ese monstruo, esa cosa asesinó a mi hermana!!»

Historia escrita en esta realidad por Gelje.
Historia descubierta en «Existencia» por Calabaztros, el último acólito.

Eco de la historia







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