31 Horrores vol. 5: 2. Amistad eterna

Escrita en esta realidad por:

En lo alto del castillo él pasaba casi desapercibido, como si fuera una sombra más en medio de las torres. Sin embargo, aunque nadie lo notara, ahí estaba el pequeño espectro, observando a la gente pasar, a los niños jugar abajo. Añoraba muchas cosas de los tiempos cuando tenía un corazón latiendo en su pecho, no obstante, lo que más extrañaba era tener alguien con quién jugar, un amigo para aplacar la soledad. Y no fue hasta que, tras muchos intentos, logró llamar la atención de uno de los infantes del castillo. El niño, con su inocencia, pudo superar el miedo inicial, dando pie a una curiosa amistad. El tiempo pasó, el niño fue creciendo y su tiempo en el castillo pronto acabaría. Siendo conocedor de tan dolorosa verdad, una noche, el pequeño espectro llevó a su amigo a lo alto de la torre, su lugar secreto. El espíritu le preguntó si la amistad que compartían sería eterna, a lo que el chico así lo prometió. «Que así sea» dijo el fantasma antes de lanzar a su amigo por el borde de la torre. Mientras observaba el cuerpo, esperando el surgimiento de su espíritu, el pequeño espectro aprendió una regla más del mundo de los muertos: un alma en pena no puede condenar a otra.

Historia escrita en esta realidad por Gelje.
Historia descubierta en «Existencia» por Calabaztros, el último acólito.

Historia inspirada en la foto del museo Kelvingrove

Eco de la historia

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