Antología 31 Horrores IV: 24. El atajo

Escrita en esta realidad por:

En una noche tan fría que hacía temblar hasta los huesos, Jacinto, que era más despistado que listo, se le ocurrió acortar camino tomando por el abrevadero. Las malas lenguas decían que ese lugar era frecuentado por espíritus y duendes, pero Jacinto, creyendo que eran puros cuentos, iba como Pedro por su casa. Sin embargo, poco a poco le pareció ver cosas moviéndose en los matorrales y hasta creyó oír que lo llamaban, por lo que apretó el paso con congoja. El infeliz iba tan asustado, que sin darse cuenta se resbaló y terminó derechito en la poza. De un brinco salió del agua y se puso a correr como alma que lleva el diablo, pensando que los espíritus estaban tras su alma. Y así siguió un buen trecho, hasta que tuvo que parar en seco. Ante él apareció la figura de Martica, la vecina, que había fallecido hacía poco, ¡Hasta llevaba el velo que le habían puesto al enterrarla! “¡Ay comadrita, por amor a lo que más quiera no me haga nada!” chilló el asustado Jacinto, a lo que la mujer le respondió: “¡No sea tonto hombre! ¿Acaso no ve que el muerto es otro? ¡Desde hace rato que su cuerpo está flotando en la poza!”

Historia traída (escrita) a esta realidad por Gelje.
Historia descubierta dentro de «Existencia» por Eop, el buscador de preguntas.

A algunos hasta la muerte les pasa desapercibida. Los despistados generan muchas preguntas, pero ninguna que me llame la atención…

Eop, el buscador de preguntas

Historia inspirada en el arte de Mihály Zichy (1827 -1906) y en la cuentos de Carmen Lyra.

ECO DEL HORROR

Los ecos son hondas en el pozo de

Deja un comentario