Tras comer la primera cucharada de avena, los niños caen al piso convulsionando. De inmediato una mujer entra al cuarto. << ¿Qué has hecho? >> pregunta esta a su hija, que mira asustada la escena. << Yo solo quería que fueran mis amigos >>, responde la joven, << que fueran como yo >>. Su madre la abraza. << Incluso añadí avena de mi cuerpo a sus comidas >>, replica la chica llorando, mientras intenta devolver el abrazo de su madre con sus inhumanos apéndices, que terminan en delgadas espigas de avena en vez de manos. Mientras observa como comienza a salir avena de los niños que usaba para experimentar, la científica acaricia la cabeza de su hija. << Mi amor, sabes que nadie puede ser como tú, eres única >>

Historia traída (escrita) a esta realidad por Gelje.
Historia descubierta dentro de «Existencia» por Eop, el buscador de preguntas.

Historia inspirada en el arte de Michael Ramstead

ECO DEL HORROR







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