Al mirar el cuadro, la mujer sintió como el aire comenzaba a faltarle, el corazón a palpitar con fuerza y las piernas a temblar sin control. El curador del museo, acostumbrado a estas escenas, la llevó a sentarse. “No se preocupe, es normal que a algunas personas les pase esto al estar frente a una obra de arte muy hermosa, se le conoce como el síndrome de Stendhal”. La mujer, aún afectada, exclamó: “pero el rostro…” “Ah sí, es una peculiaridad de esta obra. Cuenta la leyenda que cada vez que la autora intentaba ponerle un rostro, la modelo de este moría. Por eso nunca le pintó uno, dejándola incompleta adrede”. La mujer miró al hombre asustada “¡pero yo veo mi rostro en la pintura!”

Historia traída (escrita) a esta realidad por Gelje.
Historia descubierta dentro de «Existencia» por Eop, el buscador de preguntas.
Interesantes las dudas que plantea esta historia: ¿alucinación? ¿lienzo poseído? ¿oleos malditos? Las preguntas que dejan estos horrores son de lo más variopintas… me pregunto que más esconderán….
Eop, el buscador de preguntas

Historia inspirada en la obra Lux in Tenebris (1895) de la pintora Evelyn de Morgan

Eco de la historia







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