En la era del ocaso del hombre, cuando ya no había civilizaciones, un grupo de niños nómadas encontró algo que se creía extinto, una ciudad. La exploraron, pero a pesar de estar deshabitada, sintieron algo extraño en las sombras. Decidieron partir, pero las calles se volvieron confusas. Mientras el sol moría en el horizonte, más oscuro se volvía aquel laberinto. Al caer la noche notaron que las ventanas por donde pasaban se iluminaban con tonalidades rojas, pero no había nadie dentro. Era como si la ciudad tuviera ojos y los estuviera observando. Entre más avanzaban más luces se encendían y más asustados estaban los niños. Pronto notaron que no solo las ventanas eran rojas, sino que hasta la luna había tomado el mismo tono. Desesperados, se ocultaron en un callejón oscuro donde las luces no llegaban. Y fue cuando las luces lloraron. De la peor manera los niños descubrieron que las luces no los perseguían, sino que trataban de protegerlos, de alejarlos de la oscuridad viviente y hambrienta que habitaba en aquella ciudad.

Historia escrita en esta realidad por Gelje.
Historia descubierta en Existencia por Art, el trotamundos sin pies.
En algunas historias la oscuridad es más peligrosa que lo que habita en su interior. Me preguntó si debo ingresar en la oscuridad de estos horrores para encontrar el mensaje ¿o aparecerá de otra forma?
Art, el trotamundos sin pies
Historia inspirada en la arte de Anato Finnstark







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