Antología 31 Horrores III: 11. Calabazas

Escrita en esta realidad por:

Cada octubre el jardín de la vieja Anastasia se llenaba de calabazas sonrientes y brillantes. Para los niños era extraño que la anciana las pusiera, puesto que no abría en Halloween, ni daba dulces. Lo que ellos no sabían, era que cada 31 la anciana se encerraba en el ático y pasaba toda la noche rezando. Cada vez que escuchaba el «truco o trato» de los niños a lo lejos, ella temblaba. Pedía porque los niños no fueran a su casa, porque no le hicieran nada a las calabazas. Sin embargo, siempre había alguno que se atrevía a patear o incluso destruir una. Y era cuando sus temores se volvían realidad. Todo iniciaba en la madrugada, cuando oía el grito del niño a la distancia, luego las súplicas de este frente a su casa y finalmente, lo que más le aterraba, el sonido de bocas masticando. Al día siguiente ya no había calabazas. No era hasta el año siguiente, cuando estas volvían a surgir solas en donde fuera que la anciana viviera, que ella descubría una nueva calabaza con el rostro del niño.

Historia escrita en esta realidad por Gelje.
Historia descubierta en Existencia por Art, el trotamundos sin pies.


Historia inspirada en la fotografía de Pumpkinrot


Eco de la historia

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