—¿Por que estas aquí?
Me volteo y veo al anciano que me hizo la pregunta. No sé que responder. Por alguna razón estoy frente a una cueva que nunca antes había visto. ¿Por qué me llama este lugar?
—¿Que es este lugar? — pregunto
—Es donde todo existe y nada es real. Es Existencia.
—¿Y por qué parece una cueva?
El anciano sonríe.
—A mi también me lo pareció. Existencia existe de muchas maneras. Puede tomar formas que reconozcas, como una biblioteca, un bosque o un sitio web. Pero también puede tomar formas que no pertenecen a nuestra mundo, como silares o cancavares, entre otros. Todo depende del ojo que mira.
Sus palabras suenan tan desquiciadas como interesantes.
—¿Y que encontraré aquí?
—Todo y nada. Verdades y mentiras. Vida, muerte y todo lo que esta en medio; las experiencias. Depende de ti lo que quieras encontrar. Incluso podrías encontrar tu propia historia.
—¿Cómo?
—En Existencia cada vida es una historia. Cada historia es una existencia. Cuando interactúas con una historia, a través de ti, ella existe y a través de ella, experimentas.
No comprendo, pero quiero hacerlo.
—¿Pero donde encontraré las historias?
—No hay forma de perderse, porque Existencia es el lugar de lugares. Pero te mostraré algunos caminos que puedes tomar…
Mientras habla, con su dedo señala distintas entradas que se internan en la cueva.
—Son experiencias cortas, pero valen la pena
—Experiencias distintas, pero similares en su conjunto
¿¿¿¿¿?????
¿¿¿¿?????
El anciano comienza a caminar e ingresa en la última entrada. Sin voltearse exclama;
—Experimenta las historias que aparecen… descubre las experiencias que ocultan… ¡y trae a la luz nuevas historias contigo! — su voz se hace difusa entre más se adentra en la cueva —Haz t… propi… amino y… demuestr… tu …xistencia.
Ahora estoy solo, frente a la cueva.
Entrar depende de mi.
Siento curiosidad. (Tomaré la segunda entrada.
¿Entrarás?)





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